Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

Las publicaciones contenidas en este blog-revista tienen derecho de autor. Se ruega citen su procedencia. De no hacerlo, no pasa nada. Lo importante es sacar esta historia de la invisibilidad en que se haya.

sábado, 2 de enero de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Primer documento que atestigua la presencia gitana en la península Ibérica (12 de enero de 1425)

“Nos Alffonsus, Dei gratia Rex Aragonum, Sicilie, Valencie, Maioricarum, Sardenia, Corsice, Comes Barchinone, Dux Athenarum et Neopatrie ac etiam Comes Rossilionis et Ceritanie. Dilectis et fidelibus nostris Gerentibus, Vices Gubernatoris, vicariis, baiulis, çalmedinis, justiciis, merinis supra juntariis, portariis, ceterisque universis et singulis officialibus regnorum et terrarum nostrarum constitutis ad quem seu quos presentes pervenerint et fuerint presentate. Salutem et dilectionem.
A todos y cada uno de sus nobles, amados y fieles nuestros y sendos gobernadores, justicias, subvengueros, alcaldes, tenientes de alcalde y otros cualesquiera oficiales y súbditos nuestros, e incluso a cualquier guarda de puertos y cosas vedadas en cualquier parte de nuestros reinos y tierras, al cual o a los cuales la presente ser presentada, o a los lugartenientes de aquellos, salud y dilección.
Compañía de gitanos en camino
Como nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor, que con nuestro permiso ir a diversas partes, entiende que debe pasar por algunas partes de nuestros reinos y tierras, y queremos que sea bien tratado y acogido, a vosotros y cada uno de vosotros os decimos y mandamos expresamente y desde cierto conocimiento, bajo pena de nuestra ira e indignación, que el mencionado don Juan de Egipto y los que con él irán y lo acompañarán, con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejado ir, estar y pasar por cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío a salvo y con seguridad, siendo apartadas toda contradicción, impedimento o contraste.
Proveyendo y dando a aquellos pasaje seguro y siendo conducidos cuando el mencionado don Juan lo requiera a través del presente salvoconducto nuestro, el cual queremos que lleve durante tres meses del día de la presente contando hacia adelante.
Entregada en Zaragoza con nuestro sello el día doce de enero del año del nacimiento de nuestro Señor 1425.
Rey Alfonso".


COMENTARIO: Tras un milenio y medio de diáspora, los gitanos llegaron a la península Ibérica durante el primer cuarto del siglo XV, en plena agonía de la baja Edad Media. En una sociedad que se encontraba inmersa en una encrucijada, donde los valores culturales y los religiosos se hallaban en un profundo proceso de cambio.

La llegada de los primeros gitanos a Berna
Es en este contexto histórico, cuando se produce el encuentro entre una concepción oriental, basada en la percepción nómada de la vida, frente a otra occidental y sedentaria. El choque fue inevitable y una minoría étnica y cultural se incrustó en la sociedad de los reinos peninsulares sin perder un ápice de su identidad.
El conflicto se comenzó a gestar en cuanto la mayoría social tuvo conciencia de que la presencia de egipcianos no sería temporal y sí permanente. Es entonces cuando se les intentó reducir al canon social y cultural que se hallaba establecido desde antes de su llegada.
Muchos autores han señalado a esta etapa como la Edad de Oro de la presencia gitana en España, precisión que creemos que no es completamente exacta. Bien es cierto que los gitanos, bajo la categoría de peregrinos recibieron los privilegios que les otorgaba la “Paz del Camino”, pero ello era debido también a su condición de cristianos perseguidos por los turcos, que forzados a abandonar su tierra, manifestaban hallarse arrepentidos por haber abjurado de la fe cristiana y haber adoptado la islámica, causa por la que decían habían decidido redimir su pecado a través de una larga peregrinación hacia Santiago de Compostela, algo que en la mentalidad de la épocas se debía respetar y facilitar como buenos cristianos.